Mis alumnos y las lecciones que me dieron sobre innovación

Lo mejor de dar clases son dos cosas: que siempre reaprendo sobre lo que enseño y dos, que los alumnos me enseñan a innovar más de lo que yo a ellos.

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Cuando el Covid-19 se instaló en México y las clases migraron a plataformas online, dar clases de innovación adquirió un nuevo sentido. Ahora los fenómenos sociales y tecnológicos que se pueden aprovechar para generar contenidos innovadores quedaron en segundo plano.

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Quería enseñar a mis alumnos, interesarlos en algo y apoyarlos. La única manera que se me ocurrió fue trabajar con ellos proyectos de comunicación digital que tuvieran alguna innovación. Una definición bastante aceptada de innovación es la de introducir mejoras en el proceso o presentación de algo, así que los chicos se pusieron creativos a partir de lo que a ellos les gustaba.

Con dos horas de clase a la semana, los alumnos estudiaron conceptos, analizamos propuestas y crearon cosas interesantes. Estos chicos, casi todos de últimos semestres de Comunicación en la UP, trabajaron por casi ocho semanas en sus prototipos, presentaciones para pitch, diseñaron audiencias y se prepararon para una votación con proyectos de música, fotografía, ecología, moda, historia, entre otros.

Lo que en verdad importa

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La primera lección que recibí este semestre estuvo de la mano con los temas que les llaman la atención. No faltaron proyectos de deportes y música, sin embargo, lo que más me impresionó es que identificaron problemas específicos y clave para los que ofrecieron soluciones interesantes.

Por ejemplo, a Jorge le gusta el basquetbol y el problema que identificó es que todos los resúmenes son larguísimos. Pamela es gamer y le gustan poner gameplays como sonido de fondo para hacerse compañía, lo que no sabía yo es que hay un mercado completo para desarrollar su idea.

Qué aprendí: que el mejor lugar para buscar la innovación está en lo que a uno le apasiona. Cada quien sabe lo que quiere y por tanto buscará cómo mejorar eso. Aquí, gracias a la flamante editora de este portal, complementé la instrucción con una premisa importante: enamórate del problema que solucionarás, no de tu propuesta. Voilà!

Araiza es fan de fotografía e ideó una app que te permita compartir los hotspots para sacar buenas fotos y usar los de otros para tener esas fotos de ensueño.

El dinero sí importa: el cambio más

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Lección número dos: la gente quiere hacer muchas cosas, pero no sabe por dónde empezar. Con esta clase mis niños reforzaron una idea que esporádicamente enseño, pero ahora me dieron herramientas para su ejecución: a la mayoría de las personas nos gusta que nos indiquen el camino.

Dos de los proyectos finalistas se centraban en esta idea. Por ejemplo, la app Futuro Circular, de Valeria, asegura que la gente quiere ser verde pero no tiene idea de cómo empezar. Si esta app pudiera desarrollarse, los usuarios además de recibir contenidos diarios al día, podrían ver su avance para ser cada vez más verdes. Este fue el prototipo ganador, por cierto.

Otra idea interesante: una app pensada para personas que quieren mejorar su imagen. La innovación que propone Fernanda está en aquel segmento de la población que no se da el tiempo para hacerlo y la forma en la que logrará atrapar su atención. Interesante, ¿no?

Varios prototipos se enfocaban en promover la cultura y la historia de una forma divertida, otra app quería impulsar la venta de libros por medio de datos curiosos. Tres querían aprovechar las redes sociales para transmitir su mensaje.

La experiencia hace la diferencia

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Finalmente, Dany nos enseñó que un mundo repleto de fakenews, tener certeza de lo que sabemos por medio de la verificación es necesario. Su app sería algo muy bueno para los periodistas que sustentan su trabajo en hechos, así como para toda la población que quiere tener información veraz.

WabiSabi, traducido del japonés como la “belleza de la imperfección”, fue uno de los proyectos que personalmente más me gustaron. Además de contenidos, las usuarias podrían responder un quiz sobre lo que aprendieron ese día y, al acumular suficientes puntos, quienes participen podrían recibir hasta 10 productos con el objetivo único de consentir a la mujer. 

Para Paula, esta app “ofrece una experiencia personalizada en la que de manera diaria las mujeres sepan más sobre cómo amarse tanto por fuera como por dentro… Es tiempo de aceptarnos, valorarnos y amarnos aún con nuestras fallas”, dice ella en su pitch.

El coronavirus, con sus aprendizajes relámpago, me enseñó el increíble talento que tienen las generaciones que están por terminar sus estudios. Creo que la enseñanza más importante que mis alumnos me dejaron este semestre es que la innovación viene desde adentro. Quizá no podemos entenderla ni definirla, pero sí expresarla.

La música, el arte, la cultura, los deportes, fotografía, periodismo y el amor por uno mismo tiene que ver con eso, con llenarnos. Si bien no se trata de cosas materiales, sí es importante completarnos con lo que importa, eso que nos da nuevas experiencias y que nos cambia.

Gracias Araixa, Lore, Manlio, Jorge, Valeria, Dany León, Gaby, Fer, Michelle, Paula, Denise, Dany Rodríguez, Pamela, Guillermo, Mariana, Penny. Y todo el éxito, se lo merecen.
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