Tomar unas workations me salvó del burnout y tú también deberías hacerlo. Mira cómo funcionan las 'trabacaciones'.

Cuando estás al borde del burnout, pero no es opción pedir vacaciones ni renunciar, unas workations pueden ser la mejor opción para viajar, relajarte y trabajar al mismo tiempo.

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Luego de más de 18 meses trabajando desde casa, encerrada entre las mismas cuatro paredes, estaba al borde de caer en un burnout crítico. Antes de que se desatara la pandemia ya tenía buen tiempo sin salir de la ciudad, así que cuando iniciaron los confinamientos y restricciones, mis esperanzas de viajar se esfumaron por completo. Por suerte, la normalización del home office puso en el mapa una nueva modalidad de trabajo: las workations o ‘trabacaciones’.

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Tal como suena, el concepto de workations consiste en tomar unas vacaciones sin dejar de trabajar, aprovechando que muchos podemos llevar nuestras tareas de oficina a cualquier lugar con buena conexión a internet.

Sabemos que todavía es un poco riesgoso viajar en esta época, pues la pandemia no ha terminado. Por eso elegí uno de los destinos más seguros y paradisíacos de México: Cancún.

Por un lado, la gran mayoría de los turistas extranjeros que llegan necesitan presentar su certificado de vacunación o prueba negativa de Covid-19 para salir de sus países. Y por otro, el Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo, en conjunto con las autoridades, se han encargado de garantizar de que todos los establecimientos cumplan con las medidas sanitarias para evitar contagios.  

¿Cómo elegir el lugar ideal para unas workations?

Primero consideré rentar un inmueble de los que ofrecen plataformas como Airbnb, instalarme en un hostal o lanzarme a un hotel all-inclusive, pero lo pensé mejor.

Si bien las primeras dos opciones pueden ser muy accesibles y económicas, no me garantizaban tener todo lo necesario para cumplir con mi trabajo: una conexión a internet potente y estable, un espacio de trabajo cómodo y tranquilo, o incluso una instalación eléctrica que soportara todos los gadgets que debo conectar. Por otro lado, la tercera opción implica un sinfín de distracciones que me impedirían concentrarme en mis tareas.

Después de mucho investigar, encontré Residence Inn by Marriott Cancún, un nuevo concepto basado en una atractiva premisa: “Viaja como vives”. Este lugar mezcla toda la libertad de un hostal con las comodidades de un resort de lujo, pero a un precio más accesible, ¡y además es pet friendly!

Imagen: Cortesía Residence Inn by Marriott Cancún.

En cuanto llegué a mi habitación me sorprendió ver que, más que un cuarto de hotel, parecía un pequeño departamento.

Cada estancia cuenta con una cocina integral equipada con estufa eléctrica, un refrigerador grande (en vez de los típicos frigobares), y todos los electrodomésticos y utensilios necesarios para preparar mis comidas. Algo muy importante si eres un ‘control freak’ de la alimentación o tus horarios de comida son una locura, como es mi caso.

También tiene un espacio que funciona como sala, así como un escritorio con silla giratoria y una enorme pantalla que puedes convertir en monitor, para no extrañar el ‘modo oficina’.

Sí, esta era mi habitación, ¡hermosa! Imagen: Residence Inn by Marriott Cancún. 

Por si fuera poco, el balcón tiene vista directa al manglar de Cancún y a su impresionante mar color turquesa. Este se volvió mi lugar favorito para tomar breaks y relajarme en total privacidad, ya que está aislado de miradas ajenas.

¿Cómo aprovechar al máximo las ‘trabacaciones’?

Cualquiera que trabaje como freelance o haga home office sabe la importancia de establecer horarios de trabajo y de tiempo libre, y eso hice. Una vez que delimité mis horas laborales, resultó muy fácil concentrarme. Residence Inn by Marriott Cancún está deliciosamente lejos del bullicio de la zona hotelera, lo que reduce las distracciones y tentaciones.

Mis días comenzaban con una visita al gimnasio en la planta baja (previa reservación), para luego disfrutar el desayuno incluido: un vasto y variado buffet asistido, donde el staff se encarga de servirte todo lo que se te antoje; una medida sanitaria para reducir el contacto entre personas, utensilios y alimentos.

Si bien no es un hotel de playa, tienes acceso al beach club del resort JW Marriott cuando quieras, ellos mismos te llevan y te recogen en un shuttle. Y si no quieres salir, puedes subir al roof top con alberca, bar y vista panorámica, para sacar tus pendientes mientras miras el atardecer caribeño.

Imagen: Cortesía Residence Inn by Marriott Cancún.

Durante mi semana de workations pude hacer de todo sin sacrificar mis compromisos profesionales. Una mañana, al terminar una junta por Zoom y entregar un par de proyectos, me apunté al tour a Isla Mujeres que ofrece Contoy Adventures, una de las empresas top en este rubro. Luego de practicar esnórquel, tomar el sol, nadar y enfiestar un poco a bordo del catamarán, volví más relajada que nunca y hasta pude adelantar algo de trabajo para el día siguiente.

Decidí que, después de pasar meses (años, en realidad) trabajando sin descanso, merecía consentirme. Una noche me regalé una cena con el exclusivo chef Cristian Morales, una de las joyas gastronómicas mejor guardadas de Cancún.

Otra tarde me fui a pasear a uno de los imperdibles del lugar: Plaza La Isla, que ahora cuenta con tres zonas temáticas (próximamente interconectadas por un puente peatonal) que albergan las mejores tiendas y amenidades para varios días de shopping, diversión y comida deliciosa. Para lo último, me consentí con los platillos y la mixología del restaurante y cantina La 3ª Ronda, que en esta etapa de reactivación tiene una promoción muy interesante: los miércoles las mujeres no pagan. ¡No se diga más!

Imagen: Cortesía Plaza La Isla, Cancún.

Para mantener mi imagen profesional, no daré detalles de las noches de fiesta en lugares como el clásico y siempre espectacular Coco Bongo, que aun con aforo limitado y todas las medidas sanitarias conserva su ambiente de locura.

Adiós burnout, ¡hola workations!

Es increíble cómo el simple hecho de cambiar de escenario por unos días me dio el respiro que tanto necesitaba. Porque no es lo mismo trabajar frente a la misma pared todo el día, que hacerlo mirando el mar y sintiendo el sol.

Hace apenas una semana estaba al borde del burnout, tomando calmantes para poder dormir, e intercalando tés relajantes con bebidas energéticas solo para mantenerme funcional.

Hoy, ya no quiero tirar mi computadora por la ventana y me siento lista para continuar, porque sé que en cualquier momento puedo tomarme unas ‘trabacaciones’ y seguir adelante.

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